El Tiempo y el Espacio diluidos, fenómeno de la postmodernidad
Se puede aproximar a este término desde la concepción mas general de modernidad, el texto presenta a la modernidad como esa puerta abierta al desarrollo capitalista, a la producción en masa, al desarrollo tecnificado y mecanizado, es el auge de la era industrial.
Sin embargo existe una nueva concepción de esta modernidad, que va marcada por la percepción de un mundo más soluble, más cambiante y cada vez menos estático. Este es el mundo líquido.
Bauman la califica a la modernidad líquida como una nueva categoría de la modernidad. Esta nueva etapa de un tiempo líquido da cuenta de cómo se desarrolla el cambio de la modernidad sólida, hacia una modernidad más flexible y modificable. Este aspecto es reconocible en varios campos, sobre todo el de la comunicación.
Los aspectos más institucionalizados de la vida se han vuelto flotantes. Se reconoce por una parte que la criticidad también se ve sometida a este fenómeno. Las personas que participan de esta modernidad tienen dificultades para poder conservar su forma.
La política, la educación, el trabajo, el tiempo y el espacio, las relaciones laborales y sociales, por ejemplo son concepciones que están arraigadas en el sistema, y se las puede categorizar como estables, sin embargo con el curso del tiempo resultaron ser más transitorias y fugaces cambiando de forma sin ninguna previsión.
Existe un miedo al reconocer que la modernidad en la que vivimos es inestable, da la impresión de que día a día estamos en una inseguridad, la cual se asienta en las grandes verdades que teníamos como paradigmáticas y hegemónicas.
La justificación de Bauman para utilizar este calificativo se basa fundamentalmente en el principio ideológico de la libertad.
Tras la ilusión colapsada de una modernidad caduca, las personas empiezan a gestar una nueva forma de comprender los hechos que suceden a su alrededor desde la crítica. Es precisamente esta critica la que también sufre modificaciones, la forma de criticar es presente en la modernidad líquida, la gran diferencia es que esta crítica de construye los significados anteriores, pero se vuelve tan volátil que no los vuelve a construir. No existen soluciones visibles sino simplemente se quedan en el plano imaginable, la gran incertidumbre no es ¿Qué hacer? Sino ¿Quién lo va a hacer? La crítica verdadera reside en la gran diferencia de que ya no existen colectividades en pos de un gran valor final, sino que únicamente existen individuos.
Los medios de comunicación son los capitanes del barco de la nueva modernidad liquida, puesto que parten de un fundamento integrador a una realidad excluyente donde lo que se publica en los medios masivos es real y simplemtente lo que no se publica en los medios no existe-
Este término de líquido, propone una crítica severa a la política de vida que parte desde la modernidad, la fragmentariedad del tiempo y el espacio son los motores fundamentales para esta brevedad de las cosas. De aquí que un postulado clave de que todas las concepciones clásicas de tiempo y de espacio se reforman. La brevedad de las comunicaciones genera una nueva concepción retórica que redimensiona a los espacios públicos, a las distancias , y sobre todo a la incidencia de estos elementos en la vida cotidiana.
Se consideran nuevas concepciones del término “lugar”, y es que las distancias se han acortado por el impulso tecnológico, y así mismo la tecnología facilita el acceso inmediato al arte, las letras, las grandes enciclopedias, etc. Esta nueva ruta de acceso genera que toda concepción previa de espacio y tiempo quede reducida a segundos, o inclusive fragmentos de segundos. Esta brevedad genera una ausencia de una instancia reguladora del tiempo y del espacio.
La sociedad esta erosionada de manera global. El trabajo mecanizado que fue desplazando al trabajo humano genero ciertas contradicciones en el mundo moderno. Se presenta la tecnología como una herramienta, sin embargo eclosiona en un majestuoso posicionamiento de la maquina sobre el hombre. Sin buscar ser extremista Bauman pone en evidencia que el trabajo se disuelve en esta nueva realidad, que la mentalidad a largo plazo de la fuerza laboral solo se puede basar en las experiencias inmediatas.
Definitivamente las relaciones sociales se modificaron y se someten también a estos nuevos procesos de transformar lo solido en líquido, y es que los vínculos creados de manera orgánica se vuelcan a la virtualidad como principal herramienta mediática.
Una sociedad que rompe barreras de distancia, de regiones, de espacios, configura en un imaginario colectivo un modo de pensar diferente, un modo de pensar que solo busca la inmediatez como respuesta y fin último. Una nueva sociedad que condiciona a todos los actantes a someterse a los medios de comunicación, a las tecnologías de punta, a los modos de producción sistémicos y automatizados , y a las relaciones laborales y personales marcadas por la severidad de la inseguridad como sentimiento común.
La liquides de estos ambientes son quizás momentos no esperados, no planificados. Cada aspecto que infiere en la vida del ser humano se ve empapado de esta nueva tendencia de flexibilizar los procesos. La modernidad líquida es evidentemente real, toda la concepción moderna se ve desecha y deteriorada por una nueva que se convierte en más light, donde el peligro más evidente es quedarse con algo de manera constante, y donde la tendencia homogénea es el desecho y el flujo libre de las cosas sin ningún albedrio.
El tiempo y el espacio como concepciones teóricas arrastran en si leyes, sin embargo la modernidad educó a las personas en buscar atajos, es mucho más fácil desechar cosas que repáralas.
Hay una crisis de confiabilidad que hace que las grandes construcciones ideológicas como el tiempo y el espacio sean flexibles y modificables.
A lo largo de la historia se han realizado algunos ajustes que permiten una mejor calidad de vida. Las tecnologías levaron de la mano a la sociedad a un impulso progresista que a lo que apuntaba era a una mayor productividad, por tanto el tiempo se convierte también en un eje fundamental del interés capitalista.
En la baja modernidad es impresionante el desarrollo tecnológico, sin embargo surge un pensamiento individualista, diluyendo la capacidad de la colectividad y la solidaridad. Este será el detonante para que el individuo busque espacios menos comunes para el encuentro y sobre todo donde no exija ningún contacto comprometedor con los otros.
Se genera una pandemia del miedo y la inseguridad, justificándose en el argumento de que las maquinas fallan y no son completamente certeras y confiables. Este postulado colectivo se forma desde la misma modernidad donde se le da un valor sobredimensionado a las maquinas.
EL tiempo y el espacio ya no es una concepción precisa sino que se redimensiona en una concepción ilimitada. Partiendo de que la astronomía no era del todo exacta, se valieron de este momento histórico para argumentar que aquellas mediciones de los astros que se imponían como hegemónicos eran simples declaraciones no acertadas.
La rapidez es el concepto de la eficiencia por tanto todos los aspectos sociales deben sostenerse en este pilar que fomenta la inmediatez de los procesos.
El tiempo tiene una vinculación directa con el espacio. Entre más rápido se mueva una persona a través del espacio, el espacio inmediatamente se expande. Las nuevas tecnologías proponen la ruptura de barreras geográficas, de tal manera que el ciudadano es ciudadano de una aldea global
La globalización y el proceso de la sociedad liquidan, no simplemente implica un proceso nuevo de producción, sino que los mismos actores tiene una gran capacidad de movilidad y de resinificar la localidad. De tal manera que el sentido de pertenencia y de identidad se ven de igual modo fragmentados.
Hay diferencias evidentes, mientras cada vez más se toman los atributos de la libertad y de la rapidez como vínculo directo al progreso y a la producción, por el otro lado tenemos una nueva significación de la localidad y la apropiación de sentidos se vuelve desterritorializada, es decir está abstracción de significados está cada vez más separado a su localidad originaria y se acopla a la nueva aldea global que no tiene mayor limitación espacial.
El territorio es la construcción de la espacialidad en una etapa capitalista y es otra concepción diferente del mismo espacio en la lógica inmediata. El estado es el que da coherencia y ordena espacio, y es el mismo estado el que impone las sanciones y las instituciones que van a regular el sentido del espacio. Este órgano es el que debe generar un territorio que sea demarcado a lo largo del espacio que permitiría una mejor organización.
La premisa de la fluidez moderna inmiscuye también a estas dos grandes concepciones de tiempo y espacio, la tecnología rompe la hegemonía tradicional de la duración de las cosas, los medios de comunicación adecuan una atmosfera de inmediatez.
Se asiste a fenómenos como el del envío de información a través de un ordenador que tarda fracciones de segundo, la ejecución de un trabajo desde el mismo hogar utilizando los medios tecnológicos, el contacto social inmediato que rompe barreras y distancias por medio de portales y redes sociales, y demás manifestaciones que demuestran que las distancias fueron rotas por la tecnología y que por tanto el tiempo es fractal y es dependiente directo de las nuevas distancias medibles.
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