La evolución de la visibilidad de la vida monástica en la modernidad


La vida monástica surge como una búsqueda del ser humano por descubrir en la soledad a Dios y tener un encuentro intimo destinando su vida a una vida de oración, silencio,  retiro y trabajo.
Etimológicamente Clausura viene del latín “Claudere-Clausus[1], es decir es lo que está cerrado, entonces esta elección de vida se considera algo cerrado, algo que ha sido oculto a los demás. Son sitios donde las personas que eligen vivir ahí de manera íntima con un grupo de personas que comparten el mismo estilo de vida.
Este modo de pasar los días se convirtió durante siglos en un evento místico, oculto, alejado de la palestra pública, y es que la misma vida en soledad no le resulta grato a la mayoría de personas,  durante varios siglos se consideró que este estilo de vida era un castigo para las y los jóvenes que tenían una vida disoluta.
Uno de los monjes más famosos por sus estudios y ponencias sobre este estilo de vida decía: La soledad es parte del debate entre el «yo imaginario y los proyectos e ilusiones» y el «yo real» que debe ser iluminado y visitado por «la luz de Dios que se abre paso en un alma humilde y vacía de sí misma” ¿Qué tan espectacular resulta hacer pública la soledad? ¿Qué sucede si se convierte este estilo de vida en un fenómeno mediático? Con el fenómeno de la modernidad se ha modificado este estilo de vida y vemos cada vez más como el claustro ha tomado nuevos aires que han hecho visible este estilo de vida.
Los monjes hacen votos y su vida dentro de este espacio de orientará primordialmente a cumplir estos votos,  este ejercicio debe ser libre como lo cita Caby[2]el futuro monje prometía respetar los votos (castidad, pobreza, constancia y obediencia) y a él debían solicitarle los legos su sustento, alojamiento y protección, obligándose a cambio a servir al monasterioLa clausura participa de un carácter de curiosidad y de rechazo a la vez en el colectivo del hombre común.
Ni la castidad, ni la pobreza ni la obediencia era un elemento que intente ser dado al público, espiritualmente es un valor que debe tener interiormente cada monje, sin embargo las tecnologías y los medios de comunicación han hecho una conexión de la vida monástica con un espectáculo digno de ser admirado, un sitio digno de ser visitado, y un baluarte de tesoros artísticos dignos de contemplar.
El sentido de la vista es un recurso fundamental en la comunicación actual, nos regimos a las márgenes, a lo que los medios transmiten no tanto en palabras sino en grafías. Este fenómeno de la visibilidad se traslada también a como concibe la sociedad este tipo de vida retirada y espiritual.
 Siempre el discurso es más creíble cuando lo hemos visto nosotros mismo, sin embargo desde la edad media, las personas se reunían en las plazas públicas para ser testigos de la realidad, de su contexto, de las muertes, de los decretos, etc. Este fenómeno de visibilidad se ha trasladado con la modernidad a los medios de comunicación. Pasamos de ser testigos presenciales a ser testigos distantes, aunque nos seguimos considerando cercanos al hecho observado.
“Un acontecimiento se convertía en público al presentarse ante una multitud de individuos físicamente presentes”[3]
Este estilo de vida ha despertado el interés de muchos medios de comunicación en los últimos años, es así que revistas como Diners[4] han dedicado en más de diez ocasiones sus artículos a este estilo de vida, relacionándolo con la gastronomía, con el arte, con la medicina natural, etc.
Los votos, las observancias, el silencio, la lejanía y la soledad, parecen elementos que en lugar de despertar en interés de la colectividad lo ahuyentan. Sin embargo nos damos cuenta que esta misma realidad está compuesta de más elementos, ya no es necesario quedarse en el pensamiento tradicional de  que la vida monacal es meramente sacrificio y aislamiento.
Aunque las reglas monástica defienden con sumo celo la publicidad y la propaganda de estos sitios así como lo afirma Merton : Así como no hay nada más desagradable que el intento de hacer propaganda de la vida monástica, así también hay pocas cosas más gratificantes que la esperanza de que se pueda dar a conocer algo del misterio interior de una vida tan rica en la misericordia y la bondad de Dios”
Analizar este proceso de visibilidad a la luz de los nuevos medios de comunicación resulta sumamente interesante, se han creado vínculos de afectividad entre las personas y los monjes, aunque no exista literatura sobre el tema, existen varios monasterios que ya manejan cuentas de Facebook o de Twitter y permiten tener un acceso casi íntimo a la vida monacal. Inclusive existe la cuenta de Mercurios Macar[5] el cual es un monje que vive en el Cairo y publica la mayor parte de su apostolado por esta red social.
Con una visión retrospectiva vemos que este fenómeno de la mediatización y la visibilidad determinada por los medios de comunicación no es tampoco un fenómeno exclusivo del a modernidad. La imprenta  y las grandes reproducciones literarias siempre giraron en torno a las obras espirituales y de orden eclesial, lo que inmediatamente generaba un vínculo publicitario y de espectáculo de lo que sucedía dentro de las paredes monacales.
“Por de pronto, había en ellos numerosos escribas, que se dedicaban a la copia de libros antiguos. Paralelamente, los monjes cultivaban la lengua latina, por cuanto era la de la Iglesia. También se dedicaban a la enseñanza,”[6] Caby en su recopilación de las normas monacales de San Benito, relata cuales eran algunas de las actividades que permitían la socialización del monasterio con el colectivo. Ya existía un manejo de la comunicación y la utilización de medios y de instrumentos para lograr cierta visibilidad ante las personas.
Históricamente los medios de comunicación han tenido un vínculo directo con la religión, muchas de las imprentas, estaciones de radio y de televisión comenzaron manejadas por la Iglesia Católica debido al poder político y económico con el que gozaba en la edad media. Sin embargo la vida monástica no dejaba de ser un eco lejano, o una referencia casi invisible ante los ojos de la colectividad.
Pero ¿Es la vida monacal un tema  tan trascendental para volverlo visible mediáticamente? Para que exista seguimiento mediático definitivamente debe ser un hecho trascendental y de interés múltiple. El mismo Merton afirma en una de sus cartas los importante que resulta la presencia de este tipo de vida religiosa, en un país de los andes, en el Ecuador.
Un  pequeño monasterio en los Andes, sin demasiadas máquinas. Un monasterio que significa mucho para el Ecuador. Ser un monje en un país donde el monje significaría mucho  para todos, tener un monasterio que ayudaría a un país entero y a los indios”[7]
El profesor Thompson propone una nueva reforma de la visibilidad determinada por los medios de comunicación. Él afirma que se genera un lazo de confianza y de familiaridad entre los actantes de la esfera pública y el ciudadano común. Esta evolución de las visibilidades se registra gracias a la inmediatez de los mensajes de los medios de comunicación.
La vida monástica tiene un primer pilar que es la lejana, el monje empieza con una experiencia del desierto, significa que es una vida de penitencia sin ningún tipo de lujos ni de tecnología ni de  comodidades. El origen del monasterio  surge de esa inconformidad con el mundo cómodo, mediático, mercantil, buscando la fuga del mundo.
Este tema permite debatir si existe la búsqueda de la privacidad, o existe una intromisión moderna en el proyecto eclesial de la separación del mundo “lo público versus lo privado, con la apertura versus el secretismo, con la visibilidad versus la invisibilidad[8], los medios de comunicación han hecho visible lo que quiso ser invisible.
Lo público es heterogéneo, se convierte en algo conflictivo y este sentido de público se construye desde la visión que cada persona tiene de la realidad. Los medios de comunicación hacen visible lo lejano pero también nos hacen visibles, es decir hay una presencia mediática,  el monje es conocido alrededor del mundo, el estilo de vida monacal es conocido en cualquier región lo que genera espectáculos
Luego de ver que existen, documentales, portales web, libros, fotografías, reportajes, cds, etc. Podemos afirmar que la mediación si se aplica en este caso, y que los medios de comunicación si tienen influencia.
Thompson propone  analizar el vínculo entre la propiedad pública y privada se hace más estrecho. Tenemos cada vez más acceso a lo que en algún  momento creímos inalcanzable. Las más lejanas figuras que a veces solo se construían desde la imaginación se ven materializadas a través de los nuevos medios de comunicación que las plasman en imágenes.
Socialmente empezamos a considerar que lo que no sale en los medios de comunicación sencillamente no existe, y la vida monacal hace unos 50 años atrás seguía fielmente la norma del anonimato y la lejanía con el mundo exterior.
Existe una definición tradicional para la vida monacal, y así mismo hay una visión muy teórica para este tipo de opciones, sin embargo los medios de comunicación nos han abierto una puerta gigante. Con toda la producción mediática con la que contamos podríamos decir que conocemos hasta la celda del Abad, aun sin haber puesto un pie en una monasterio. Las comunidades religiosas conscientes de este proceso permiten el acercamiento de los medios de comunicación debido a que les ha abierto muchas puertas en el aspecto comercial, existen hoy en día hospederías
“La comunicación se ha convertido en des- especializada y no dialógica, y de manera creciente más vinculada al tipo de visibilidad distintiva  producida por y a través de los medios”[9]
Aunque en la actualidad nos resulte algo ilógico, fueron durante muchos años los monasterios el espacio más propicio para la difusión del arte, las letras, la arquitectura e inclusive la misma música. Este aspecto pone en debate la verdadera privacidad de los monasterios y su estilo de vida. Desde el texto de Thompson[10] “El dominio privado incluye la propiedad privada de las organizaciones económicas que operan en el mercado económico  y están orientadas  en cierta medida a la obtención de beneficios
Existe un monje que se encarga de la distribución  de los bienes económicos entre los que conforman el monasterio, es decir que el dinero también cumple un papel fundamental en la vida monástica.
La modernidad ha hecho que la vida monástica entre en un nuevo perfil más comercial, las obras de arte que allí descansan se convierten en elementos de folklore. El monje es a su vez un empleado más del monasterio porque necesita generar rédito en función del trabajo que haga con sus manos.
¿A quién no le gustan los ‘suspiros de monja’, todo mimo, huevo y horno?, ¿quién no desea enclaustrarse alguna vez ahíto, saturado, lleno de ruidos, prisas y trajines? Aquel hombre nos decepcionó, y es que «el hábito no hace al monje», pero habrá que tomárselo con «paciencia benedictina».[11]
El monasterio es sumamente contemplativo y se sume en un mar de normas que  nos resultan fuera de contexto, comparándolas con las libertades que el mundo moderno propone. Sin embargo  este estilo de vida se ha vuelto tema de  interés en la mayoría de medios comunicacionales.
La visibilidad de los monasterios ha generado una nueva forma de ver a estos sitios y a sus habitantes, vemos como la venta de pan, de figuras religiosas, las visitas y las hospedería, los cd de música gregoriana y demás objetos se convirtieron en el pasaporte perfecto para trasladar a los monjes asépticos y ocultos, al mundo del espectáculo y la televisión.
Un continente europeo que nos dejó el legado de la región se ve asediado por un gran número de ateos que dejaron de tener un vínculo espiritual con la Iglesia Católica, y que encontraron en estos espacios el lugar perfecto hacer turismo, para admirar obras plásticas medievales, para hacer rutas guiadas, etc.
No se ha perdido el horizonte benedictino y los monasterios siguen teniendo ese principio de fuga del mundo, de separación de la mundanidad, pero los medios de comunicación han jugado un papel fundamental en el colectivo imaginario que tienen los ciudadanos laicos de estos espacios y de este estilo de vida. No se debe volver a recuperar el sentido de la vida monacal, porque no se han perdido los estándares espirituales que tienen los hombres y mujeres que deciden optar por esta vida.
Es una realidad que se ha exteriorizado este tipo de vida por medio de imágenes, reportajes, documentales, trípticos, postres, etc. Sin embargo es un proceso mediático del que nadie está libre, la clausura y la vida monacal es una señal que ya se ha hecho visible.



[1] MERTON Thomas, La vida Silente, Desclée de brouwer, Bilbao – 2009 pg. 34
[2] CABY  Cecil, Hace mil años los monjes hicieron Europa, Arco libros ,Madrid, 1996 pg 52
[3] THOMPSON , William, Los media y la modernidad, Paidos, Barcelona, 1998 pg 169
[4] MERTON Thomas, La vida Silente, Desclée de brouwer, Bilbao – 2009 pg. 65
[6] CABY  Cecil, Hace mil años los monjes hicieron Europa, Arco libros ,Madrid, 1996 pg 57
[7] BARRERA, Maria Helena, Merton y Ecuador la búsqueda del país secreto, PUCE 2010, pg.30
[8] HOMPSON , William, Los media y la modernidad, Paidos, Barcelona, 1998 pg 166
[9] HOMPSON , William, Los media y la modernidad, Paidos, Barcelona, 1998 pg 177
[10] THOMPSON , William, Los media y la modernidad, Paidos, Barcelona, 1998 pg 165
[11] ARTETA, Agustín, Aspectos mágicos del mundo monacal: leyendas, exvotos y reliquias Institución Fernando el Católico, España 2004, pg. 126, 

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