“La importancia del discurso en la planificación de la comunicación”
Hablar de discursos y planificación de la
comunicación resulta casi evidente, al saber que todo proceso comunicativo
inicia con la elaboración de discursos. Es la necesidad de transmitir estos
discursos y difundirlos, la que haces que el proceso de comunicación exista y
se vaya complejizando en la medida enque mas actores y realidades se suman a
este proceso.
No se puede entender la realidad sin antes hacer un
análisis de los discursos que navegan por ella. Planificar la comunicación
parte de un ejercicio de lectura de la realidad, identificando los enunciados
que oficializan ideas y las ideas que generan acciones y las acciones que
sostiene modos de vida. Esta planificación de la comunicación debe ser
estructural y dinámica, donde intervengan la multiplicidad de discursos que
componente la realidad de tal manera que las tres realidades: actual, posible y
esperada, sean leídas con total claridad, ofreciendo propuestas
contextualizadas y coherentes.
“Debemos entonces recuperar la noción
del communicare y entender la
comunicación en su perspectiva relacional, poner en relación la comunicación
con las prácticas sociales que cotidianamente desarrollamos”[1]
Tal como lo menciona Contreras, se debe poner en
relación las prácticas sociales que diariamente realizamos tomando en cuenta
que una planificación debe ser honesta y real. Dicha realidad trabaja desde
tres categorías, actual, posible y esperada. Son precisamente los discuros los
que logran esclarecer estos tres tipos de realidades.
Sin discurso las realidades no llegan a ser
comunicadas, por ejemplo una experiencia pasada debe ser socializada mediante
la elaboración de un discurso que exponga dicho suceso, por otro lado la
realidad posible se configura desde un discurso que logre aterrizar en la
realidad más cercana y finalmente un discurso opuesto a la realidad esperada que responde a un
constructo utópico y esperado.
Es común encontrar planes de comunicación que proízan
las acciones entes que cualquier otro elemento de la realidad en la que trabajan,
proceso completamente entendible, ya que asistimos a contexto donde los resultados se miden en la cantidad de acciones que se tomen,
proceso por el cual se valida la planificación aplicada.
Sin embargo, existe un elemento trascendental al
momento de planificar el hecho de comunicativo, el discurso. El
discruso es la base de todo proceso comunicacional y merece ser tratado con tal
deferencia. No podemos planificar acciones sin antes construir, deconstruir y
reconstruir un discurso.
…. Cuyas estructuras y significados , su
planificación y comprensión, también
debe formularse en términos de un desempeño cognitivo del pensamiento, que
involucra un conocimiento especifico compartido y otras creencias sociales (Van
Dijk y Kintsch 1983)[2]
Como menciona Van Djik, analizar los discursos no
solamente es un requisito para planificar, sino para generar conocimiento.
Muchas veces la intención de los planes de comunicación es pedagógica. Una de
las mayores intenciones al planificar la comunicación es que la gente cambie su
modo de vida en función de una reflexión sobre un discurso determinado, de ahí
la importante relación entre discurso y planificación.
El proceso de planificación muchas veces termina en
la enunciación de un discurso, los procesos de planificación de una estrategia
comunicativa hacen alusión a mensaje fuertes que se fijen en el imaginario
colectivo de tal manera que el impacto que las audiencias reciban sea eficaz,
debido al manejo de un discurso coherente y fortalecido.
La comunicación es un proceso de
construcción, de codificación y reconstrucción o resignificación de sentidos de
sociedad y de cultura y no solamente difusión de mensajes preelaborados[3]
Planificar la comunicación no es simplemente indagar
sobre los discursos que se manejan en una estrategia determinada, sino es
elaborar nuevos discursos en función de lo leído con anticipación y
detenimiento. El reproducir nuevos tipos de discurso exige una responsabilidad
ulterior, se debe buscar que la utilidad del plan de comunicación responda a
las necesidades de un nuevo discurso que genere una mejora sustancial.
Estamos rodeados todo el tiempo de discursos, y a su
vez estos se producen y se reproducen con gran fluidez, por tanto, los medios
de comunicación se convierten en canales por donde circulan los discursos, las
ideologías son sustento para legitimar un discurso y la planificación es el
proceso por el cual se leen y se proponen nuevos discursos.
La planificación parte de la lectura de discursos
pero si mismo tiene planteado su horizonte en elaborar nuevos discursos, más
acordes con las necesidades más reales. Existe una verdadera necesidad de
redimensionar la participación del análisis discursivo en los procesos de
planificación de la comunicación, estos son la materia prima desde donde se
elaboran los planes y son el producto final que resulta de una planificación
meticulosa.
BIBLIOGRAFIA
[1]
Van Dijk, T. (1996). Análisis del discurso ideológico. Versión, 6, 1
[1]
CONTRERAS Adalid , Planificación estratégica de la comunicación en “Comunicación Estratégica para las
organizaciones” CIESPAL, Quito, 2006 pg 18
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